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miércoles, 22 de marzo de 2017

AGRESIVIDAD EN NIÑOS/AS. NIÑOS/AS QUE PEGAN

¿POR QUÉ SE PORTAN ASÍ LOS NIÑOS PEQUEÑOS?

Por más que te asombre (a ti y a quienes lo observen) el comportamiento agresivo de tu niño pequeño, es importante que sepas que es parte de su desarrollo normal.

Los niños pequeños todavía están desarrollando sus habilidades lingüísticas, tienen un fuerte deseo de hacerse independientes, y a la vez no poseen aún la capacidad de controlar sus impulsos, por eso son tan susceptibles a reaccionar físicamente. 


Un cierto grado de agresiones a través de golpes y mordiscos, es completamente normal, porque los niños que tienen alrededor de 2 años, se enfocan demasiado en ellos mismos. Es normal que el comportamiento de tu niño te avergüence y te preocupe. Sin embargo, eso no significa que estés criando a un niño que será un abusón más adelante. 

Es importante recordarle a tu hijito constantemente que los comportamientos agresivos son inaceptables, y enseñarle otras formas de expresar sus sentimientos. Eso le ayudará a controlar sus impulsos y a convivir con otros.
Qué hacer
Responde con consecuencias lógicas

Procura responder inmediatamente siempre que tu hijo se ponga agresivo. Tu niño tiene que saber en seguida que ha hecho algo malo. Apártalo de esa situación conflictiva y lee aquí como ayudarlo a calmarse (a esta edad, unos segundos de castigo pueden ser suficientes). No le des grandes sermones, a esta edad no es capaz de ponerse en el lugar de otro, ni a grandes razonamientos lingüisticos, pero si ies buena idea empiece a asociar su comportamiento a la consecuencia. 

Si tu hijo empieza a tirarles arena o juguetes a otros niños en el parque, apártalo, siéntalo a tu lado y explícale que podrá volver a participar cuando esté listo para jugar sin hacer daño a otros niños. 

Mantén la calma

No grites ni pegues a tu niño. Si le gritas, le pegas o le dices que es un niño malo, en lugar de refrenar su comportamiento, lo único que lograrás es enojarlo más y darle más ejemplos de cómo ser agresivo. Si, por otro lado, tu hijo observa cómo te controlas tú, ese será el primer paso para que aprenda a controlar su propio temperamento. 

Disciplínalo con constancia

Siempre que sea posible, responde a cada episodio de agresividad de la misma forma que lo hiciste la última vez. Al responder de forma predecible enfatizas un patrón que tu hijo aprenderá a reconocer y a esperar. Con el tiempo entenderá que siempre que se porta mal lo castigan dejándolo un rato solo. 

Enséñale alternativas

Espera a que tu hijito esté más calmado, y háblale tranquilamente sobre lo que acaba de ocurrir. Pídele que te cuente qué pasó. Explícale de forma breve que es natural que se enoje, pero no está bien que lo demuestre pegando, pateando o mordiendo.

Anímalo a encontrar una mejor manera de responder a sus sentimientos "con sus palabras" o pidiendo a un adulto que le ayude. Enséñalo también a ofrecer disculpas, quizá al principio no sean muy sinceras, pero con el tiempo las irá comprendiendo mejor. 

Recompénsalo por su buen comportamiento

En lugar de darle tu atención solo cuando se comporte mal, procura "pillarlo portándose bien". Cuando le pida a otro niño que le deje subirse un rato al columpio en lugar de empujarlo, elógialo por haber expresado verbalmente lo que quería ("¡Qué bien le pediste que te prestara el columpio!") y, con el tiempo, se dará cuenta del poder de sus palabras. 

Elógialo cada vez que puedas y pronto se dará lo importante que es el buen comportamiento.


Limita su tiempo frente a la televisión

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés) recomienda que si los niños mayores de 2 van a ver pantallas, sea por no más de una a dos horas de televisión diariamente (eso incluye pantallas como teléfonos, tablets y computadoras).

Varios estudios afirman que pasar demasiado tiempo frente a pantallas, puede causar problemas de comportamiento e interferir con habilidades del desarrollo en niños pequeños.

Los dibujos animados y otros programas diseñados para niños a menudo contienen muchos gritos, amenazas, empujones, y hasta golpes y puntapiés, a veces presentados como algo cómico. Selecciona de antemano los programas que le permitas ver, especialmente si tu hijito tiene propensión al comportamiento agresivo, y cuando le dejes verlos, siéntate a su lado y haz comentarios sobre las situaciones que se presenten.

Proporciónale mucha actividad física

Seguramente te darás cuenta de que cuando tu niño no tiene la oportunidad de gastar su energía fuera de la casa, se vuelve un verdadero terror dentro de ella. Si tienes un niñito muy activo, permítele que corra, salte, haga volteretas o juegue a la pelota. Procura que estas actividades sean al aire libre, para que pueda gastar un poco de toda esa energía. 

No temas buscar ayuda

A veces el coraje excesivo de los niños requiere más acción que la disciplina de los padres.

Si tu niño se muestra agresivo por más de 4 semanas, si parece asustar o molestar a otros niños, si ataca a adultos, o si tus intentos de aliviar la situación no parecen tener mucho efecto, habla con el médico de tu hijito, quien te podría recomendar a un consejero o psicólogo infantil. Juntos podrán determinar la base del problema y ayudar a solucionarlo.


domingo, 19 de febrero de 2017

CUANDO ME ENFADO. RESPIRO HONDO

CUANDO ME ENFADO, PUEDO CONTAR HASTA 100 
Y QUE SE ME PASE EL ENFADO
RESPIRO HONDO - ME RELAJO -
EN EL SIGUIENTE VÍDEO LOS NIÑOS Y NIÑAS
NOS EXPLICAN SUS EMOCIONES AL ENFADARSE:
Cuando los niños se enfadan, sus cuerpos reaccionan de la siguiente manera:

Sus corazones comienzan a latir rápidamente.
Es posible que les cueste respirar.
No piensan con claridad.
Tienen mucha energía acumulada y necesitan liberarla.
Cuando los niños se enfadan:
Es bueno hacerles entender que deben expresar sus sentimientos con palabras.
Hay que explicarles que no se debe pegar a nadie ni romper objetos o decir cosas que pueden ofender a terceras personas.

Ayúdales a mantener la calma y a estar relajados:

En el momento en el que el niño se sienta enfadado, debes recordarle esta serie de consejos para que pueda alcanzar por si mismo un estado de relajación y evitar responder con actos fruto de la impulsividad del momento.
Indícale cómo debe reconocer que está enojado y que se dé cuenta a través de las señales que le envía su cuerpo.
Enséñale a que se calme respirando profundamente contando hasta 10 o dando un paseo. También le puede servir correr o escuchar música.
Ayúdale a meditar sobre la causa del problema y a pensar soluciones a ello. Si tu hijo necesita ayuda para expresar su enojo es bueno que tenga a alguien cerca que le pueda echar una mano.
Recuérdale que si se encuentra en una situación en la que otro niño intenta empezar una pelea lo que debe hacer es:
Calmarse, mantener una distancia segura respecto a la otra persona, respirar de manera lenta y profunda y mantenerse alerta. Es mejor que evite devolver los insultos o las palabras groseras al provocador ya que esto sólo empeoraría la situación.
Escuchar atentamente lo que otros niños puedan decir y preguntarse qué quiere ese niño realmente.
Evitar a los otros niños siempre listos para entrar en la pelea o, cuando sea necesario, que hable con ellos para disuadirlos.
Seguir adelante, tratar de encontrar vías para solucionar el problema sin llegar a las manos. Algunas opciones son:
Dándole al otro una razón: "nos expulsarán del partido si nos peleamos".
Utilizando, si cabe, el sentido del humor: "no me gustaría pegarte mi resfriado".
Si nada de lo anterior funciona, la mejor opción es abandonar e irse.
Los niños imitan la actitud de sus iguales. Por eso es importante que los padres, desde edades tempranas, influyan en sus hijos para que sean modelos a seguir para los demás niños.